martes, 14 de julio de 2009

Está lloviznando mientras bajo la calle camino a casa. Un chico llama mi atención: lleva un chaleco negro, pantalones grises y unos zapatos puntiagudos también grises . Tiene un corte de pelo imposible, como si una ráfaga de viento helado acabase de pasarle por encima de la cabeza y en su cadera cuelga un bolso cuadrado negro de cuero . Pienso en qué tipo de cosas le rondarán por la cabeza. En sus discos preferidos . Realmente Santa Cruz es un lugar monótono donde un chico así no puede pasar desapercibido.
Cruzo el paso de peatones que da a la plaza Weyler y aunque estoy reventada una sonrisa se me hace hueco entre todos los pensamientos atropellados. Miro varias veces a ambos lados buscando un tranvía que no pasa, un peligro invisible que no llega.
En el trayecto Sonia al teléfono me habla de proyectos improbables. Le sigo el juego porque realmente yo también soy propensa a la ingenuidad desbocada. Espera que ahora te llamo. Y entro en una pastelería y salgo con una bandeja llena de bollos de chocolate. Seguimos hablando mientras el cielo se vuelve cada vez más gris y el ambiente más nítido y extraño. Ya casi estoy en casa, le insisto a mi cuerpo cansado y amenazante. Mi corazón ya ha puesto en marcha la señal inequívoca, hora de parada forzosa.
Dani juega a la play cuando abro la puerta. Me voy despidiendo de mi hermana mientras observo los movimientos de un muñecote con superpoderes en la pantalla del televisor.
El día termina con un enorme plato de pasta, una palmera de chocolate y el segundo capítulo de a dos metros bajo tierra, la serie favorita de Dani.
Y Nancy al teléfono, fumando a hurtadillas, última charla del día. Hasta el próximo sábado, nos decimos.
( y el masaje antes de que caigas rendido para tu espalda dolorida ,y A. que niega su locura de las formas más locas posibles y las lágrimas de C. mientras me narra la historia de sus fracasos y su adicción a la mentira, una vía para calmar el hambre y el dolor solamente).

lunes, 13 de julio de 2009

Tengo un largo listado de quehaceres por hacer en el día a día que, de cumplir religiosamente con no más de la mitad de ellos, mi fantasía me dice que así le extraería mucho más jugo a las horas veloces, a ese ínfimo tramo que la naturaleza o el azar o un ser superior al que no tengo el gusto de creerme, me han regalado, y que sólo yo puedo dotar de un sentido pleno y redondo, como un gran disco de caramelo cargado de todas las canciones que me han hecho explotar de gustazo y me han erizado las pasiones.
Supongo que lo que me pasa es que quiero meterme en la cama por las noches con la mente despejada y el alma satisfecha y para eso he de convencerme de alguna manera de que estoy exprimiendo al máximo los espacios libres de fatiga, arritmias y pasados pesados que se repiten por más empeño que le ponga en echarles lejos, a una distancia segura que me libre de su embrujo inevitable.
Ejercicio, comer ok, currar ok, cuidarme el cuerpo, leer, escribir, hacer fotos, verlas, ver pelis, ponerme al día con lo que pasa en el mundo, relajarme, meditar, tolerar las frustaciones y cambiarle el título de tragedia a sucesos pasajeros consustanciales al mero hecho de existir, escuchar música.. son sólo algunos elementos a integrar en esa infinita lista de propósitos que salvan y alimentan y acallan a mi conciencia tirana y gritona.
Porque siempre puedo hacerlo algo mejor mientras la anatomía no me paralice.
Porque me sobran ganas y motivos.
( te quiero, te quiero, te quiero )

domingo, 12 de julio de 2009

La sombra de tus manos dibuja en la pared de la habitación el perfil de una cara y unos labios que se mueven toscamente mientras me dicen lo mucho que te importo.
Nunca antes me había hablado una sombra y mucho menos me había dicho cosas tan bonitas .
Esta noche hemos celebrado nuestros respectivos cumpleaños y a mí se me han cruzado en mitad de la fiesta unas nubes negras con rayos y centellas incluidas.
A veces me pasa que no termino de creerme las cosas buenas que me suceden , que de pronto me encuentro atrapada en medio de una tormenta oscura y doliente.
Y cuanto más me arrastra la tempestad, más lejos estoy de todo lo que amo, más incapaz de amarrarme a algo que me traiga de nuevo a tierra, más me enfurezco por tanta flaqueza, por toda esta confusión.
Por suerte la mañana me ha llevado de nuevo a ti.
Por suerte he vuelto a olerte y a sentirte, a dormir pegada a tu piel, a reirme como una tonta, a perdonar(me) los desvaríos, los ataques innecesarios a enemigos que no existen.
Hay una balanza en mi vida inclinada hacia las estrellas.
Gracias por ser la que más brillo me da.

martes, 7 de julio de 2009

El cardiólogo me mira por encima de sus gafotas con gesto cansado y me despacha de la consulta en no más de tres o cuatro minutos. Son ya las diez menos cuarto y sé de buena tinta que a las diez tendrá que haber llegado a su consulta privada. No piensa ponerme medicación porque no la resistiría, me dejaría demasiado planchada. La duda que flota en el aire, al menos en el mío, es si estamos hablando de que tal vez aún no haya llegado el momento crítico o quizás sí ha llegado pero él sigue creyendo que es mejor asumir cierto riesgo que tenerme a menos de 40 pulsaciones y a tensiones hipoinsoportables todo el puto día.
Ni lo sé, ni tengo ganas de saberlo. No me resolvería nada la duda en cuestión, cierto. Además qué le importan a él mis angustias vitales: absolutamente nada.
Al salir de la consulta me percato de que, como de costumbre, no me ha dado ninguna pauta, no me ha explicado nada y de no ser por la pasta que puedo gastarme en médicos privados no sabría qué coño hacer para que todo este desarreglo con cara de arritmia cojonera, pare.

R. me mira desde el otro lado de la mesa. Con el gesto cansado y su voz grave, se ríe apenas, cada día más gorda e hinchada. Mañana por fin se irá a otro lugar. Un piso tutelado que está a tomar por culo con dos compañeras de batalla a las que no conoce, dos enfermas mentales que me jugaría el cuello a que estarán mucho más hechas polvo que ella. Porque la locura no arrasa en todas las cabezas por igual y R. dentro de su tragedia particular se podría decir que hasta ha tenido suerte. Esther, si sigo engordando soy capaz de dejar la medicación. No podría soportar no congeniar con mis compañeras de piso. Estaré tan lejos de mi hijos y de mi madre. No sé por qué dejé a mi último novio, hasta me compró un coche y todo. Pero ya es tarde...
No escribiré en la historia las cosas que me dice porque al fin y al cabo hoy es su último día, porque sé que confía en mí, porque entonces dejaría en evidencia el silencio al que se impone al paciente psiquiátrico a cambio de su libertad, con palabras extrañas de mundos interiores que a nadie le importan. Por supuesto que su psiquiatra nunca sabrá las cosas que pasan por su cabeza y mucho menos por su corazón. Una jodida pena.

Sonia hoy está más calmada después de una larga noche de descanso. Ya ha pasado la oposición y la tos nocturna y los días de libranza van serenándole la cabecita alterada. Comemos y hablamos cada cual de sí misma, como un eco de tonalidades diferentes con la misma melodía. Siesta de rigor con lentillas y todo y nos lanzamos a las rebajas y disfrutamos de una tarde de minifaldas y sujetadores de los que te las dejan bien puestas.

Nancy al teléfono y el cumpleaños de Diego. Tres añitos ya y una promesa: un coche verde grande que no haga ruido. Les echo de menos de verdad, como se extraña a la gente que quieres.

En casa, Dani dispuesto a escucharme y a prepararme la cenita. Sus besos son la mejor forma de terminar el día. Amando y sintiendo con la fuerza de un ciclón la suerte que es tenerle en mi vida.
La suerte de tenerte..como dice aquella canción.

lunes, 6 de julio de 2009

Se suceden los días a una velocidad incendiaria. Casi no hay tiempo para los remordimietos ni espacio para las ausencias. Todo podría ser incluso perfecto si impulsada hacia el espacio lejano, me observase desde alguna estrella a punto de explotar para siempre. Un poco antes de la detonación definitiva cerraría los ojos y desde el fondo de todas mis entrañas querría ser lo que he sido hasta hoy. Ninguna otra cosa.
Y las escenas de la última película serían una sucesión precisa e interminable de momentos redondos y astillados que añorarían todas las células de mi cuerpo.

Lunes de sol radiante. Haciendo las paces con mi corazón para que me siga el ritmo. Un trillón de mensajes y palabras que me conmueven y me envuelven en un manto de dulces deseos. La suerte de por fin hoy poder cumplir con mi trabajo.
Y Dani acariciándome mientras sonríe, mientras los gatos nos acechan, mientras nos atiborramos de pelis y de todo el amor del mundo.

lunes, 29 de junio de 2009

Este tío me quiere, pienso en mitad de algún momento húmedo en alguna noche exhausta de contornos delicados, verdes como la esperanza que persigo mientras la luz se va haciendo.
Porque mis deseos no siempre disponen del espacio suficiente para darse crédito a sí mismos. Pero, a veces, sí.
Y entonces ruge la fiera y brillan los colores. Y el amor es ya materia sólida y maleable, dispuesta ante mis manos, tendida bajo las plantas de mis pies, reflejada en todas las superficies que mis ojos ven, que mi piel roza.
Mañana acabarán los días de baja laboral. Puede ser una decisión precipitada o quizás no. Pero hoy escucho entre cada latido desacompasado un sonido de alegría, de ganas de, de alivio. Y supongo que ese pequeño detalle, aunque no salga en el electro, es el que al fin y al cabo, lo determina casi todo.

lunes, 22 de junio de 2009

Bajo la calle Castillo. Por fin puedo andar sin que el miedo me pise los talones. Mi corazón hoy no es el enemigo de adentro.
Me cruzo con A. y con su madre. Nos alegramos de vernos. A. ha engordado demasiado desde que le pasaron al leponex. Su madre tiene los ojos vidriosos y habla a la desesperada, igual que hablaría cualquier persona que lleva sufriendo una eternidad. Esther, tómate tu tiempo y mejórate, me dice A. Estás muy guapa, replica la madre.
Yo sigo la calle abajo deseando con todas mis fuerzas que todo vuelva a la normalidad pronto. La rutina me lo pone todo mucho más fácil y los pequeños logros diarios espantan casi todos mis fracasos inventados, el espejismo de un estancamiento que se hace desasosiego e inutilidad.
En casa me espera Dani. Le hablo de algunas cosas que se me pasan por la cabeza. Sólo un poquito por razones que tardaría mucho en explicar.
Se me olvida decirle que le quiero con todo el alma, que es el compañero que siempre he soñado, que su amor es un elemento constante en mi vida. Que así todo es mucho mejor.

viernes, 19 de junio de 2009

Soy mil caminos enredados que se bifurcan en cualquier dirección. Soy el peso de mi pasado y la carga hecha penitencia de cada uno de mis temores. Todas las personas a las que he querido y todas a las que no he conseguido comprender.
Soy el deseo de todo lo que se me escapa, la experiencia abortada en mitad de una reflexión interminable y estéril , el hambre de sensaciones, la revolución ciega abocada al choque inminente, las entrañas en carne viva, el eco del descontento y la manía incontrolable de ofenderme para así amortiguar las desilusiones que amortiguo con la culpa que me devora sin remedio.
Yonkie de los opuestos, bestia mansa, impulsiva a veces, pensadora compulsiva, tristemente disconforme, de anatomía frágil a punto siempre de la hecatombe, leal, cañera y detallista, una aspirante incansable a cualquier clase de alegría, intensa, ácida, posesiva, organizada y crítica.
Puedo ser persuasiva, irritable, bocazas, generosa, dramática, susceptible, exigente, impaciente, despistada y la perfecta compañía cuando me resultas atractivo o atractiva, cuando sé que me quieres.

jueves, 18 de junio de 2009

Los párpados me pesan como bloques de hormigón.
Una canción de Tori Amos y la noche entera para reconciliarme con todos los demonios que me rondan, para deshilachar la madeja sucia de emociones dolientes que me han asaltado estos días, para dormir por fin con el dispositivo de alerta apagado, para perderme en un camino de niebla y gotas de agua con los ojos cerrados.
Mi corazón ha rozado el límite del martirio que, suponía, mi cabeza podría soportar. Y de nuevo, puedo contarlo, escapando aprisa otra vez de la boca del lobo.
Al fin y al cabo sólo son unos miles de latidos desacompasados por día, con sus sacudidas y sus aterradoras paradas posteriores. Y si puedo descartar un fallo eléctrico del sistema puedo seguir haciendo planes de futuros nítidos y tranquilizadores, imaginándome nuevas posibilidades, dibujando una línea contínua en las hojas de mi calendario.
Y eso es cojonudo aunque en lo más profundo del pozo que soy duerman otros miedos más indefinibles. Igual que una sensación única que sólo has vivido tú y que jamás podrías poner en palabras ni compartir con nadie. Igual que esas imágenes oníricas o psicodélicas que sólo entienden los locos o los colgados. Como un cuento de Murakami sin final ni principio.
Así es el lado oculto de mi corazón hecho ahora luna creciente.

( son millones las gracias que daría a las personas que están a mi lado y que a su manera , que es la mejor de las maneras, siguen a mi lado todo el rato. Además hoy tengo la fibra sensible disparada y destrozaría todas las distancias y apagaría de un manguerazo toda mi rabia encendida, todos los sinsabores que tuercen las palabras. )

lunes, 15 de junio de 2009

Su sonrisa

Era la sonrisa más maravillosa que jamás había visto. Una sonrisa sin ningún otro ingrediente que no fuera la propia sonrisa.
Podía palparse en sus lejanas pupilas, en todas las arrugas que le surcaban la piel, en cada movimiento del aire que la envolvía.
Era una sonrisa desprovista de cualquier culpa o intento de escenificación, una fuerza oscura que imantaba mi alma de forma irremediable, que marcaba mi destino y me hacía desearla aunque mi corazón gritase un no rotundo.
Aléjate de ella, me repetía incansable.
Pero, al fin y al cabo, yo sólo era un pobre hombre rebosante de ingenuidad e ignorancia y quizás por ello, o por alguna otra razón que no alcanzo a entender, allí estaba otra vez, desnudo, tumbado boca abajo sobre aquella cama de tacto brumoso, en su inmensa habitación de tonos pálidos y paredes antiguas.
Acabábamos de hacer el amor, en silencio, sin dejar de clavarnos los ojos el uno en el otro y yo le dibujaba una línea invisible en su boca sonriente.
- ¿ te molesta que sonría? , me preguntaba.
- oh, no, no importa .. y mientras las palabras abandonaban mi cuerpo yo disimulaba una lágrima de júbilo que se me escapaba siempre por el ojo izquierdo, el de mis emociones desatadas.
Nunca entenderé la razón por la que amé tanto tiempo a aquella mujer. Era mucho mayor que yo teniendo en cuenta que por aquel entonces yo era demasiado joven para cualquier cosa.
Pero aquella época pasó y el mismo día que desapareció de mi vida me hice viejo para siempre.
Y nunca más pude encontrar una sonrisa como la suya.

viernes, 12 de junio de 2009

Dígitos, pulsaciones, centímetros, arterias que se hinchan y se deshinchan siguiendo el dictámen de un cuerpo que decide, árbitro invisible de un juego sin reglas.
Lato luego existo, me digo, y aunque las cifras sean lamentables laten en mis sienes, en mis muñecas y en cada escena vivida...
mientras espero el sonido del ascensor que anuncia tu calorcito
mientras me subo a cada uno de los taxis que me sirven de pies y de aliento
mientras sale el sol y sopla el viento y suben las temperaturas y me tumbo al lado de mis animalillos para así triplicar la vida que tanto deseo
mientras leo, escribo, hablo, escucho, miro, fantaseo, busco, encuentro, acepto y espero que todo esto pase, que llegue la tregua que me haga sentir un poco más completa, más capaz, más libre.

miércoles, 10 de junio de 2009

- ¿Qué son dos años en toda una vida?
- Te aseguro que dos años son mucho, una eternidad por lo menos, un sinfín de oportunidades, la puerta de mil desastres..
Es domingo por la mañana y hoy tampoco he conseguido descansar como hubiese querido. Estamos tirados en la cama mientras el tiempo se encoge a una velocidad pasmosa. Este fin de semana se escribe con letras de una cuenta atrás irremediable que va seguida de una exclamación que podría decir algo así como por fin estás con nosotros.
La presencia de César estos días huele a caricia robada, a fugitivo que hace un alto en el camino sólo para tomar aire y no caer desplomado, al roce eléctrico de una mano que se desintegra con sólo sentirla.
Y todo es tan normal como debiera ser si no fuese por el hecho de que no dejamos de hablar, acelerados, redundantes, sentenciosos. Conversamos y le damos cienmil vueltas a las cosas que le pasan últimamente al gorrión. Rompemos por unas horas cualquier pose de imparcialidad, nos empeñamos en resolverle todo dilema existencial. Nosotros. Ja.
(Yo ya le conté el sábado por la mañana, sentados en las escaleras de la entrada de un centro comercial y también le conté el sábado por la noche en aquel bar alternativo que han abierto a dos pasos de casa, qué entusiasmo, por dios: que ahora todo es mucho mejor, eso es en realidad lo que le dije, que me siento bien por dentro, sólo eso ).
La cabecita de César es una máquina atípica llena de tolerancia e ingenuidad, de una independencia difícil de comprender, de valor y cobardía a partes iguales. Y de desencanto por toneladas.
- Me gusta mucho escuchar a Dani, es esa seguridad con la que habla.. me dice con su voz limpia de cualquier maldad. Con unos enormes ojos que siempre me devuelven una Esther bella.
( a mí también me gusta Dani, así, tal como es.. y lo que resulta de mí a su lado).

jueves, 4 de junio de 2009


Recuerdo que en COU leí San Manuel Bueno Mártil, un librito de Unamuno que habla de un cura que en realidad no sabe si cree pero que hace como si sí creyera porque así es como consigue ayudar a otras personas. Y ya entonces pude verme en aquel personaje. Presentía que iba a jugar un papel muy parecido en mi relación con los demás. Y así ha sido.
Y aunque en realidad no me creo casi nada soy capaz de hacerme creer lo contrario sólo por ahorrar a otras personas algo de incertidumbre y de dolor. Quizás me he convencido de que si sirvo al resto de algo entonces es que SIRVO.
Pero la verdad está a años luz, en otra galaxia que no pertenece a este tiempo, esquiva a mis vanos intentos de atraparla.
La verdad no está hecha para mí y no sé si este hecho en realidad tiene algún tipo de importancia o es sólo que llevo dentro un alma revuelta enredada entre todas sus limitaciones.

( me pregunto que hay de cierto en las sentencias biologicistas que reducen los desvaríos de la mente a imágenes tintadas de diferentes colores, que se empeñan en clasificar lo inclasificable en sus manuales diagnósticos y que miran para otro lado cuando los propios enfermos demuestran que sus clasificaciones son en su mayoría incompletas, o incluso falsas, productos culturales que acotan lo inacotable: la subjetividad humana.
Quizás la grieta abierta entre el que razona y el que está loco no es más que un necio consenso entre " expertos" que de tanto repetirse ha silenciado la evidencia de que el loco razona perfectamente en numerosas ocasiones mientras que el razonante puede llegar a hacer cosas muy locas, incluso monstruosas.
Por eso prefiero mirar las enfermedades mentales como modos de elección del ser humano frente a problemas tan fundamentales como el poder, la culpa, el sinsentido de la vida, la derrota, el aislamiento, la pobreza , la injusticia, la venganza , el resentimiento, las desigualdades, la codicia, la envidia, los celos, el orden simbólico..., como un acúmulo de mecanismos de defensa, de deseos disfrazados, de placeres y displaceres difícilmente catalogables que necesitan dejarse oir, que necesitan del otro en su tránsito hacia lugares más luminosos).

lunes, 1 de junio de 2009

Me es difícil escribir ahora que escribo menos. Porque mi cabeza necesita hacer un mayor esfuerzo de reorganización de todo el material que son mis experiencias vividas, pensadas, inventadas.
Porque mis ritmos se han visto gratamente alterados desde que estás a mi lado, mi tiempo trastocado.
( Y es que acostumbraba a nadar en aguas turbias, a arrastrar pesadas cargas que suponía merecidas. Pero ya no. Ahora el presente es mucho más ligero. Y el futuro una promesa blanca. Por fin.)

Hoy me he levantado sintiéndome fuerte. Mi frágil anatomía me ha jugado una mala pasada estos últimos días. Me despierto con facilidad y cuanto más me urge dormir menos lo consigo. Es sólo una espiral de incomodidades a la que he puesto el punto y final. Hemos.
Sin demasiadas prisas he andado el trecho que me lleva al tranvía. Nada de correr, que se vaya, puedo esperar al próximo.
Buenos días a todos. Cada cual hace su propia historia del fin de semana. Minúsculas y con todo lujo de detalles. Asépticas, forzosamente adecuadas e intensas, íntimas, dolorosas.
Una vuelta por la planta. Tres evasiones este fin de semana y la voz de Dani a media mañana.
( te quiero porque me resultas admirable, una jodida explosión en mi corazón, porque era a ti a quien estaba aguardando detrás de cada esquina..)

jueves, 28 de mayo de 2009

Bostezos a todas horas. Masajes los martes y los jueves. Puré de verduras y tostadas de nocilla. Personas que son símbolo de aquello que detesto. Unos ojos azules pesados como el acero. Y la alquimia de tantos gestos que hacen el aire más respirable, la vida más llevadera.

Hoy es un jueves cualquiera de una semana costosa. Intento aplacar mi ira. No revolverme por dentro más de la cuenta y sobre todo no colocar las piezas del puzzle en los lugares equivocados.
Porque aunque me tiemblen las manos no pienso dejar que mi cordura se vierta y se confunda entre otras corduras impostoras.
La oscuridad es sólo una elección . Y por suerte aún quedan millones de destellos de luz a los que dar caza con el empeño por única arma.

( El gorrión ha vuelto para quizás no quedarse. Al final resulta que el que más se dejaba arrastrar por los acontecimientos ha sido el único capaz de marcarse un destino ajeno a todo lo previsible, lejano a cualquier facilidad. )

lunes, 25 de mayo de 2009

G. es una mujer de edad incierta, desdentada y maltrecha. Desconfía igual que respira, es tacaña y se pasa la vida quejándose porque el mundo le es hostil e injusto.
G.,poco a poco, se ha convertido en alguien entrañable para mí con su balanceo incontrolable cada vez que habla ante los demás, su amargura de niña vieja y su manía de sentirse el centro de las burlas y el desamor.

Pues bien, a G. ayer por fin le dieron el alta del hospital. Serían casi las diez de la mañana y en medio de la enorme sala donde nos reunimos cada día, ante el asombro de todos los que allí estábamos, nos besó uno a uno, cogiéndonos la carita con sus manos arrugadas, nerviosa ante semejante exceso de calor humano.
Unas treinta personas entre pacientes, estudiantes y auxiliares. Casi todos felices de decirla adiós de esta manera.
- una última cosa.. quiero que sepáis que me voy con la sensación de que me queréis, nos dice plantada allí en medio, con el cuerpo torcido y el alma pletórica, olvidada por unos segundos de su tragedia particular.
Es por esto que me gusta mi curro.

viernes, 22 de mayo de 2009

Hoy me araña un sueño pegajoso e incómodo con sus patitas negras y una sonrisa burlona. Jódete, me dice, que te voy a multiplicar por ocho (más o menos) todas las pequeñas molestias del día.
El vacío que te hacen en la reunión de la planta y el escaso interés por tu trabajo del bando que lleva bata y un montón de pastillas en los bolsillos, hoy no te va a pasar desapercibido, hoy escocerá, chica dura.
Tu vida soñada de días en calma sin la agitación del deseo partido, hoy se tornará tan gris y anodina como el cielo que anuncia un fin de semana sin sesiones de solecito y belleza prometida.
Tus necesidades cubiertas sólo a medias serán huérfanas condenadas al exilio para toda la vida.
Tus errores, deasastres de infinita envergadura, tus límites, barreras inexcrutables, tus quejas, lamentos huecos.
Sófocles y Eurípides y su tragedia griega se hubieran quedado cortos al lado de este sueño mío. Quizás a ellos también les visitaban las noches insomnes y los latidos cansados, quién sabe.

( repaso el día, dos doses, diez meses ya..)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Me gustan los días como hoy. Sentir a Dani despacito alejándose de mi cama y despertarme más tarde con la anatomía de mi lado, dejándose hacer, dejándome la vía libre para la acción de la mañana.
Mi conciencia entonces se convierte en la aliada que necesito para espantar la carga constante que supone arrastrar un cuerpo que es una señal de stop desubicada en todas partes.
Y mientras me recreo en este hecho de magnitudes inciertas tomo rumbo al puente que me lleva al tranvía y a la cuesta del árbol de cuento que me conduce al lugar donde me sentaré un ratito a pensar y a perder el tiempo antes de decidir qué hacer con las horas que siguen, todas mías.

Primero M.A. Receloso y tristemente engreido. Asiente a mis planteamientos mientras sus ojos me gritan un no rotundo. Unas horas más tarde terminará reducido e inmovilizado en una cama que no le pertenece por agredir a dos enfermeros.Esther, cuéntalo en la reunión que a nosotros ni caso, me dice Yasmina. Pienso que la rabia no es buena compañera de viaje. Ni la mala suerte ni ser un jodido perdedor, pero de los de verdad, no de esos a los que cantaba Beck , de los que generan un rechazo automático allá donde vayan.
Después JF. Bizarro y de mirada oscura. Ahora ha aprendido a reconocer las marcas de su piel como la erosión del tiempo sobre su cuerpo.Ya no son la señal indiscutible de fuerzas malignas que intentan destruirlo. Después de tantos días de encierro yo también negaría cualquier idea descabellada. El aire de la calle puede ser el antipsicótico definitivo. Con fecha inminente de caducidad, eso sí.
Y M. 19 años de despropósitos. Consumo de drogas desde los 11. Muchas causas pendientes y una familia capaz de enloquecer al más cuerdo. Añadamos al cóctel su inteligencia mínima y una estructura psicótica que ha crecido sobre los cimientos de la marginalidad, la violencia y el desorden. El resultado es el inevitable: un puto peligro que en breve andará suelto por las calles.
Esther, a mí me han jodido la vida y yo pienso jodérsela a todo el que pueda. ¿Cuando salga de aquí? Traficaré con drogas, que por ochocientos euros yo no trabajo.¿Mi futuro? Una cuneta donde acabaré tirado, me suelta impasible . ¿La razón de lo que me pasa? Los espíritus que no me dejan pasarme al lado bueno. ¿Mi héroe? El vaquilla. Y Franco.
La mañana termina entre juegos y risas mientras me admiro de todo lo que aún queda en ellos, de muchos de ellos.

viernes, 15 de mayo de 2009

No sé exactamente la razón que me impulsa a rechazar frontal y radicalmente cualquier muestra de flojera interior. En realidad, soy consciente de que esta actitud me dificulta la relación que tengo conmigo misma y que, además, no es nada práctica ni consistente.
Porque "el que esté libre de imperfecciones morales que tire la primera piedra..". Yo, desde luego que me abstengo.
Y es que confieso que me pierdo a la hora de enfrentarme a las auténticas motivaciones de mis actos, que soy incapaz de asumir de forma íntegra todos los principios que defiendo, que me escucho y me asalta el escepticismo, la duda permanente.

Hoy es viernes y espero a Dani para irnos a comer fuera. Hemos empezado una nueva etapa que es sólo la consecuencia inevitable de otra anterior. La prolongación de un vínculo que empezó haciéndome tocar el cielo y que ahora me ha enseñado a pisar la tierra con paso firme.
He dejado de sentirme en la cuerda floja y sólo ha podido ser de una manera. Queriendo con todo mi corazón. Serenándome. Guardando el veneno en los bolsillos. Confiando de una jodida vez.
( esta semana tres hechos han roto con la comodidad en que me sumergía.. ahora sólo quiero volverme a zambullir en las profundidades, narcotizarme de sueños)

jueves, 14 de mayo de 2009

Los días se suceden sin descanso. Llenos de acontecimientos para sentir, para pensar, para frenar en seco y contemplarme.
Los días se me hacen demasiado pequeños. Copias difuminadas por una mano incierta de dedos veloces y caprichosos.
Los días son el testigo de mi paso por otras vidas, otras historias, otras miradas, sobre el mismo telón de fondo, el que yo hilvano con cada suspiro.

Últimamente busco sin descanso la manera de alimentar mi esperado equilibrio. De que las grietas de lo cotidiano no se resquebrajen nunca más. Lo hago huyendo de cualquier opción a la desdicha, recreándome en la luz de la noche, levantándome antes de llegar al suelo.
Y así, todo resulta algo más fácil.

viernes, 8 de mayo de 2009

Acabo de leer algo así como que el ser humano por naturaleza está abocado a la promiscuidad permanente y que el enamoramiento es tan sólo un accidente neuroquímico con fecha de caducidad.
Son las palabras de una experta en sexología que se dedica cada semana a responder las preguntas de sus entregados lectores.
Y me dan ganas de vomitar. Me asquea profundamente que cualquiera pueda creerse con el derecho de otorgarse un saber que en realidad no tiene. Que se siente cátedra de una forma tan ligera y mediocre sobre cuestiones tan complejas. Porque una cosa es opinar y otra bien distinta sentenciar desde la ignorancia, inundar la conciencia colectiva de sucedáneaos de sabiduría.
En eso estamos.

( y lo peor, verse reflejada aunque sea de lejos en ciertas, algunas, pequeñas cosas)

jueves, 7 de mayo de 2009

650.000 horas. Es con lo que contamos en caso de tener una vida larga. Si no, empieza a restar.
Un tiempo para gastar o malgastar. Para vivir o para lamentarse de todas las vidas que no has conseguido llevar. Para aprender o para idiotizarse. Para pensarte qué cojones vas a hacer con tu existencia en caso de que no hayas llegado a la conclusión de que no hay elección posible.
Tú decides.

miércoles, 6 de mayo de 2009

¿Y si lo malo no estuviese por llegar?, ¿y si nada se pudiera torcer nunca más?. Ese pensamiento y no otro me asalta , como un deseo con vocación de verdad absoluta, mientras un taxi me lleva a casa.
Son las tres de la tarde y el sol por fin hoy ha dado la cara. Ni siquiera me he puesto una chaqueta antes de salir de casa esta mañana. Y es que el calor podía palparse en los colores de la calle, en los comentarios de la gente, en mis ojos ya sin nubes pintando de gris el cielo.
Una siesta pequeña y de un salto llego al gabinete donde T. me espera. Antes me cruzo con Silvia que me tiende la mano. Tocarse es una bonita forma de saludarse. Lástima que al final nos besemos. Casi una hora y media de terapia. Un momento Esther. Me estás diciendo algo que ya me dijo alguien hace tiempo. Exactamente lo mismo que me dijo aquel cura. Las mismas palabras.
Después un zumito de naranja en la terraza de siempre. María hoy está reventada y a mí ya me queda poco para que se me agoten las reservas. Hablamos sentadas en un banco de la avenida marítima. Sus ojos marrones brillan delicados y despiertos.

Y Dani en casa esperándome. Y yo que me dejo acariciar con los ojos cerrados.
Feliz de amarte de esta forma. La mejor que he conocido.

( no me olvido de las palabras de Ruth, preciosas , ni de la noche de Sonia en el paritorio con las emociones zarandeándola de un lado a otro.. )

martes, 5 de mayo de 2009

Ortega y Gasset consideró al hombre una consecuencia inevitable del tiempo que le tocó vivir. Así, por ejemplo, la actitud fundamental de la generación de la postguerra fue la del rechazo hacia la generación anterior y su retórica de los grandes ideales. El mundo era un lugar gobernado por fuerzas oscuras sobre las que no tenían ninguna posibilidad de influir. Aquella generación se instaló en el existencialismo y en la renuncia de los grandes por qués y aprendió a vivir sin fundamento, con una desesperanza tranquila y en busca de la seguridad profesional y familiar. Por otro lado surgió lo que Ortega llamó el sobrio idealismo de la utilidad, tal como la ayuda al necesitado, la solidaridad concreta y el socorro directo de uno a otro en los hechos y no en las palabras.
En contraste con la generación de los 50 Aranguren nos pinta una generación actual mucho menos atractiva. Centrada en el dinero como fuente fundamental de satisfacción, hedonista, desmotivada y sumergida en el aislamiento, las prisas y la incomunicación. Sobra decir que el llamado idealismo de la utilidad es ya sólo un concepto trasnochado y pasado de moda o una pose para acallar conciencias y vender necesidades.
Pues bien, ahora me veo en la obligación de situarme. De mirar hacia dentro y verme en la foto que me han puesto ante las narices. Y he de reconocer que soy Ortega y soy Aranguren. Que mi moralidad y mis actos se erigen sobre el principio inmediato de serle útil a los demás, que me hace más feliz hacer que enarbolar banderas en las que nunca he creido, que busco el equilibrio, la calma, esa seguridad en lo personal que me deje espacio para disfrutar de las pequeñas cosas y para aprender y crear dentro de mis limitadas posibilidades. Que en definitiva creo en la libertad interior y en el poder de las buenas acciones aunque arrastro pedazos del mismo existencialismo que la generación que me precedió.
Y junto a ello, me declaro una compradora casicompulsiva que carga con mil necesidades inútiles y toneladas de obligaciones estériles. Además me es difícil aceptar los pequeños fracasos y no entiendo por qué al ser humano le cuesta tanto comunicarse desde el corazón y reflexionar e inquietarse e interesarse verdaderamente por los demás .
También me esfuerzo como una loca por no ir corriendo a todas partes, por reservarme todos los días muchos momentos como éste, donde poder saborear la vida e imprimirle un ritmo, el mío propio.
Pensamientos automáticos..

Hoy he soñado con una traición. Quizás debería de compartirme menos, deduzco erróneamente.
Me da miedo perderme entre los nombres, pasar por alto algo importante que no alcanzo a tocar.
Dudo de mis actos y de mis intenciones y últimamente pienso en mi abuela que ya es sólo un injusto recuerdo y en mi madre a la que soy incapaz de acercarme. Demasiado tarde, me dice una voz cansada.
Mi corazón a veces late agónico aunque no por eso siento que el final está cerca..
El final sería no desear nada.
O tenerlo todo entre las manos.

jueves, 30 de abril de 2009

Tengo una bolsa entre las manos. Zapatos nuevos. Podré abrir las cajas cuando me quede sola. Quiero que llegue el momento ya. Espero.
Y es que me he cansado de las converse. Y de tomarme la vida demasiado en serio. A lo mejor ha sido solamente una coincidencia: estrenar zapatos y aprender a querer. Tirar la ropa vieja a la basura y desatar algunos nudos que me rasgaban la piel.
Hoy saldré volando a otro lugar. Cargada de regalos y de una maleta caótica que no deja de recordarme todo lo que se me ha olvidado meter y todo lo que me sobra. Las malas costumbres son contagiosas y mi maleta se parece a mí, qué le vamos a hacer.

(Dormir en el avión y saber que estás en mí. Y disfrutar y reirme mientras te echo de menos y espero el momento de volverte a ver..)

miércoles, 29 de abril de 2009



Amarillo..

martes, 28 de abril de 2009

Soy un lago en calma azotado por el temblor inesperado de la tierra lejana.
Una gota de agua que se pierde en la superficie voraz e inestable del mar infinito.
Soy el pájaro que vuela detrás del eclipse, pegado a tu corazón.
La ranita olvidada de un cuento desgastado que nadie escribió.
Soy la pistola que jamás dispararé. La sangre coagulada en la más dulce de todas las heridas.
El deseo estrangulado.
El oxígeno que explota atravesando el espacio que me separa de alguna frontera, línea ocre donde poderte amar.
Soy el estallido sordo de una voz que derrama solamente blancura mientras el mundo oscurece. Sin apenas apagarse.

Cosas así se me pasan por la cabeza antes de irme a dormir.

En mi vida soy la que se dedica a ayudar a otras personas y a buscarse el equilibrio. En la tuya un personaje más. Unas letras en la pantalla del ordenador. Un dulce olor. Una voz para cerrar los ojos y no esperar otra cosa.

lunes, 27 de abril de 2009

Cero autocompasión y cero dramas. L. y A. se han enterado en su salida de fin de semana de que sus respectivos perros han muerto.
Nadie se lo había contado. En el caso de L. ha sido por delicadeza y en el de A. porque A. no tiene a nadie que le cuente ese tipo de cosas. En realidad A. sólo tiene unos padres extraviados en mitad de un Alzheimer inclemente y una hermana que no le perdona el pasado.
Qué le vamos a hacer. Yo creo que murió de pena, me dice L.
A. se encoge de hombros y pone esa carita de resignación que pone ante casi todo lo que le pasa últimamente en su vida.
Los dos me resultan encantadores y fuertes.
Merecedores de algo mejor.

domingo, 26 de abril de 2009

Estamos sentados alrededor de una enorme mesa. Comemos cosas deliciosas y hablamos sin prisas. Le digo a Gonzalo, casi por casualidad, que tengo la sensación de llevar la vida que quiero llevar. Y él me responde, así, sin más, que en eso consiste la felicidad.
Aunque la conversación sigue su curso y se pierde en otras direcciones, sus palabras siguen sonando en mí como un eco revelador de alguna verdad escondida.
No cambiaría nada de lo que tengo. Supongo que en eso también consiste la felicidad.

Anoche caí redonda antes de las once. Soñé con un perro muy grande al que me acercaba y acariciaba, valiente.
Durante el día de hoy he hecho cosas del tipo jugar a un bonito juego que consiste en ir tocando flores en un inmenso campo verde, emocionarme mientras leía Seda, ver dos películas que contaban historias de personas que tenían sus vidas partidas y que buscaban alguna salida, retocar fotos para después revelarlas y compartirlas y dejarme acariciar por el sol y por las manos del chico que amo.
A veces siento el cielo tan cerca que quisiera parar el tiempo y estar, sólo estar.

miércoles, 22 de abril de 2009

Un ratito fugaz para dejar mi rastro antes de comenzar la mañana.
Hoy me han despertado los maullidos de Picasso.O quizás primero me he despertado yo y después él, siempre al acecho, ha empezado a gritarme, insistente y caprichoso, para que le abriese la puerta.
Pensamientos en masa sobre mi cabeza antes si quiera de sentirme dueña de ellos , sueños fragmentados que repaso y olvido rápidamente, radio 3 y una canción pesada como un martillo de Joy Division mientras me lavo los dientes. Y las noticias, a las que apenas hago caso por más que me cuestiono la necesidad de conectarme al mundo. Un momento. Algo ha captado mi atención esta mañana. Rita Levi Montalcini hoy ha cumplido 100 años. Sigue investigando y dice que el cerebro nunca debe jubilarse. Me gusta esa mujer.
Después la calle que me conduce al tranvía. Canciones de Foo Fighters en el mp3 que me hacen sonreir mientras viejas sensaciones desdibujadas recorren mi cuerpo, un mensaje para decirle a Dani todo lo que le quiero y una punzada de tristeza cuando leo a Guille y lo imagino la tarde del lunes mirando el reloj sintiendo que se le escapa el tiempo, que las horas son solamente la víspera de otra semana de trabajo y obligaciones.
....
J. entra por la puerta con su carita de niño asustado, formal hasta el dolor y el sinsentido. Yo le trato con cuidado, como si se pudiese romper en cualquier momento y pasamos parte de la mañana preparando un nuevo programa de rehabilitación.
Más tarde llega el momento de mostrarle un video a L. Sensacionalismo del que te hace vomitar para las tardes del domingo. Lleva ya dos meses insistiendo en que su diógenes eran unos cartones y un par de pláticos en el patio, los recogía para mis dos perros. Pero las imágenes dicen otra cosa. Varias toneladas de basura, tipos con máscaras esparcidos por toda la casa y kilos de desolación y podredumbre que no consigo acoplar con la persona que tengo sentada al lado.
Joder, siento que la estamos violando. No puedo evitar sentirme incómoda y apenas la miro.
Sesión clínica anodina y ya no puedo más. Hoy el cuerpo me ha frenado en seco. Adiós a la hiperactividad de estos días y siesta forzada que las extrasístoles mandan.
La tarde es tu cuerpo y los besos. Palabras que no importan demasiado y un amor que hoy cumple nueve meses y que sigue creciendo y haciéndose más fuerte, más dulce, más parte inseparable de lo que yo soy.

domingo, 19 de abril de 2009

Cargamos con una colección de verdades inventadas, tan absolutas e incuestionables como irrazonables y perturbadoras, sobre el mundo y sobre nosotros mismos, capaces de provocar un cataclismo por dentro, de arrasar a su paso, de disparar una reacción en cortocircuito, imparable y eterna y ciega a cualquier vivencia capaz de destruirlas.
Son verdades a medias que asoman la cara cuando bajamos la guardia. Perversas mensajeras de tez oscura y alma corrupta. Son las sombras de noches pasadas, el frío de otros inviernos.
Pero yo quiero dejar entrar la luz y el calorcito, los mismos que están ..
En tu forma de mirar, en tu sola presencia.
En los momentos redondos y en los que me clavan sus aristas sin que mi piel ya curtida, sangre.
En la serenidad y el cobijo y en medio de la intemperie que es sólo un instante, que pasa sin más.

Domingo nublado de una primavera que se hace esperar. Estos días han sido bonitos, como tantos otros. Me he reido mientras me dejaba llevar por el alcohol y la música y los resquicios de este alma adolescente que no pienso soltar por el camino. He disfrutado de cosas que valen mucho más cuando las comparto con Dani. He estado con Sonia, compañera incondicional de viaje capaz de darme la seguridad que por momentos me falta.
Estos días he sido afortunada, lo sé.

jueves, 16 de abril de 2009

Mentiras. Estos días he pensado en las mentiras. En la delgada línea que recorre lo certero para adentrarse en la impostura. En mis contradicciones y mis arrebatos y los vaivenes de la vida que me nublan estos ojos imperfectos.
Deseos. De intensidad y sentido. De domar a la fiera. De saber ponerle freno a mi insensatez. De no dejarle al tiempo que me gane la batalla.
Sensaciones. Que intentan abrirse paso entre tantos nombres. Losas que asfixian al cuerpo dormido.
Sed de quietud. Sed de brillo hecho de cualquier material que no pueda definirse con conceptos antiguos agolpados en la memoria.

Hoy es Jueves. Me encanta el tacto de la palma de tus manos sobre mi piel. Y dormir con Lila pegada a mi pecho. Me gusta esta sensación de tranquilidad esquiva que por instantes me conecta con la vida que quiero llevar.
Deslizarme por los rincones y sonreir. Es suficiente.

martes, 14 de abril de 2009

Llego al trabajo y me subo directamente a la planta. Es la hora de la ducha y huele a colonia barata y pelo mojado. Sé que estorbo a estas horas . Las enfermeras, porque hoy sólo hay chicas detrás del mostrador, se mueven a toda velocidad mientras van anotando las incidencias de la mañana. Yo necesito recoger algunos datos y es el único momento en que puedo contar con todas las historias. Voy pasando hojas buscando los últimos diagnósticos de cada paciente. Algunos tienen tres diferentes recogidos en el último año. Y se supone que yo tengo que convencerles de algo. De lo mismo que dudan los portadores oficiales del saber, los que al menos en teoría están legitimados para decidir qué tienes. ¿Qué tienen ellos?. Quizás sea mejor arrancar las etiquetas. O llevarlas colgadas en la frente, pero todos. Nosotros también.
Después nos toca leer el periódico. Ellos buscan una noticia y la cuentan. No vale leerla mientras la explicáis y que la entendamos todos, repito cada martes. M. es nuevo y no deja de interrumpir. Saco mi lado chungo y se calla. Me cuesta tan poco imponerme como rozarles sin miedo. M.A. está enfadado. Me mira con rabia mientras nos cuenta algo que apenas tiene que ver con la noticia que ha leido. Nos explica que hoy en día se confunde la libertad con el libertinaje y que el mundo es injusto y oscuro , invirtiendo e inventando las razones. Observo a uno de los tres auxiliares que me acompañan hoy. Se ha puesto al final de la sala y está leyendo un libro. Es un tipo muy serio y tosco y me va a tocar decirle que para leerse un libro ( cómo adelgazar follando, concretamente) se puede quedar en la planta. Joder. Seguimos con la ronda mientras A. grita que necesita ayuda, que no puede concentrarse. Le toco el hombro y le digo que se tranquilice. Cuando le llega el turno, sonríe nerviosa y pierde el hilo mientras intenta hablarnos del museo de los cuentos de los Realejos. Yo me esfuerzo para que se centre mientras sigo con mi mano apoyada en su delgado hombro que tiene el tacto de un pijama azul de hospital.
En media hora volvemos a vernos. Esta vez toca relajación, versión Esther. W. se queda frito y A. grita de júbilo lo maravilloso que está siendo este momento. Shhh. Los demás intentan seguir mi voz mientras se dejan llevar. Despacio, muy despacio.
Nos volvemos a encontrar a última hora de la mañana. Me han pedido hacer estimulación cognitiva todos los días en vez tres a la semana. Los mismos pacientes amotivados de los que me hablaban hace años. Y es que Esther, con el paciente crónico es imposible hacer nada. Si, si.
Hora de la comida. Hoy en la puerta del comedor está tirado uno de los pacientes de psicogeriatría. Papitas, me pide. Yo no le hago demasiado caso. La costumbre.
En la bajada a casa me cruzo con alguien que no me gusta. Me cuenta algo y tengo dos opciones. Callarme o decirle que una mierda, que lo que dice no es así. Tiro por la segunda alternativa, total.. y aunque segundos antes acababa de asegurarme que cogería el tranvía porque la hernia la está matando, termina acompañándome hasta la puerta de mi casa. A pie, claro. Me alegra reconciliarme con el enemigo. Y es que soy una bocazas que sigue creyendo en la gente.
Después subiré a la cuarta planta para ver a Mabel. Hace ya un par de meses que nos hemos perdido la pista. El corte de pelo y el uniforme blanco le dan un aspecto aniñado. Charlamos sentadas en el recinto de enfermería rodeadas del silencio tenso de la planta más desangelada y aséptica.
También está la llamada de César y la noticia de que al menos provisionalmente volverá a Madrid, las cosas que Sonia me cuenta y que por momentos parecen un eco de las mismas cosas que me cuenta mi cabeza, el recién estrenado reencuentro con amigos del pasado y con una Esther que deja marca.
Y la vocecita de Dani al otro lado del teléfono. Y mi sonrisa al escucharla.
Silencio.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Miércoles después de la tormenta. Mi piel huele a limpio y mi cabeza no deja de obligarme a hacer cosas y más cosas con alguna finalidad que no acierto a comprender.
Puedo contar buenas noticias. Final feliz para una pequeña historia que ha sido un paréntesis de tensiones y dudas y sensaciones encontradas. Sigo siendo más vulnerable que tú pero al menos ahora puedo esquivar los miedos reales, los que tienen forma de bisturí y de pecho partido en dos. También puedo levantar un poquito más alto la cabeza y ya veo más cerca esa tentadora estabilidad que en realidad es más bien poco, una tarjeta azul con tu nombre grabado que te permite comprar muchas cosas, sólo eso.
Y no quiero ser injusta ni negar mi suerte, que es mucha, pero tampoco quiero perder de vista las cosas de la vida que en realidad me hacen feliz. Tan feliz.
En unos días me iré lejos. Espero dejarme por el camino los listados de tareas inventadas imprescindibles para mi supervivencia, los deberes y las presiones con forma de tiempo que se escapa, la inercia hueca de los hábitos diarios.. Espero sólo estar.
A tu lado.

domingo, 8 de marzo de 2009

Un enorme globo de colores se pierde en el cielo. Corre una brisa fresca que hace temblar las hojas de los árboles mientras un olor a tierra mojada se mezcla con el calor de la noche. Luces de neón por todas partes anuncian la entrada a la ciudad. Tu mano en mi rodilla me recuerda que soy feliz y es en ese instante cuando saco la cabeza por la ventanilla del coche y respiro profundamente todos los olores que me esperan y cierro los ojos para que un millón de destellos se balanceen rítmicamente sobre mis párpados. Hemos llegado a algún lugar que ya soñamos en otra vida y sin embargo, todo es extrañamente familiar.
Fin de la historia.

martes, 24 de febrero de 2009

Martes feliz.
Por sentirte pegado a mi cuerpo mientras intento estudiar. Por las cosas tan bonitas que me dices y lo valiosa que me haces sentir.
Porque me cuidas y me haces reir.
Porque haces mis noches más cálidas y mis días más luminosos.
Porque pronto estaremos en la carretera. San Francisco, Los Ángeles, Las Vegas, da igual.
En la carretera, tú y yo.

lunes, 23 de febrero de 2009

Hoy el sueño me paraliza. Aún así puedo sentirme útil y sé que no es casual el hecho de que otras personas confíen en mí.
Hoy A. no habría subido al hospital a hacerse un tac si yo no hubiese estado a su lado. No tengas miedo le digo mientras la veo apagarse cada día más, envuelta en ese halo de terror y desesperanza absoluta. (Quizás nunca sabré la razón de su negativa a hacerse cualquier prueba, a vivir..).
J. hoy se ha venido abajo y nos ha contado a todos cómo ha sido su vida. Y no ha sido fácil, lo sé. Mi madre me abandonó, mi padre ha tenido muchas novias, yo empecé con las drogas. Gracias por compartirte, le digo. El resto mantiene un silencio tenso y yo me sorprendo de lo poco paranoicas que se vuelven las personas cuando hay alguien con ganas de escucharlas.. (¿o es sólo que está muy asustado?).
A I. la llevaron ayer a pasar el día a su casa. Está mucho más tranquila porque la doctora le ha dicho que está "fija" en la planta, que no la echaremos. Quizás sabe que afuera nadie la espera aunque tres veces al año salga de estas cuatro paredes. Vestida con el mismo puto chándal con el que entró hace 4 años pero contenta de ver a su familia. La que le roba toda su paga todos y cada uno de los meses y la que la proporciona cierta raquítica ilusión. (Inmensa si contamos con que es lo único que tiene, lo sé).
J. sigue fantaseando con la posibilidad de vivir solo, de hacer un viaje a Madrid para ver jugar al Tenerife contra el Rayo Vallecano. No duraría ni 2 días sin desestabilizarse y para él tampoco hay nadie fuera .
Entonces, ¿tendré que estar aquí toda la vida?.

domingo, 22 de febrero de 2009

He estado fuera de mí un tiempo. Esperando que no pase nada, ocultándome en el olvido. Poniéndole una venda silenciadora a mis ojos con la esperanza de así borrar todas las líneas que me salen torcidas mientras voy haciendo los trazos que son mi vida.
Pero no hay escapatoria posible. Vuelvo a necesitarme de lleno. Si no paro un rato ya no puedo continuar. No me sale vivir si no me siento mientras vivo. Y para hacerlo necesito buscar alguna verdad. Dentro o fuera, me es igual. Cierta o moldeada a mi antojo, íntima o apta para compartirla con otros ojos que la hagan más bella aún. Una certeza que me deje respirar.

Domingo pausado, en calma. Duermo a tu lado un sueño profundo del que prefiro no salir . Sólo quiero descansar muchas horas seguidas y dejarme llevar entre las sábanas y tu compañía silenciosa. Sólo dejarme arrastrar por tus besos y unas pelis y una canción de snow patrol mientras miro el mar desde el coche.

El Jueves recibí la noticia de que aún no hay que intervenir. Es una muy buena noticia que me alegra el corazón. Una tregua indefinida de parcial tranquilidad para así poder centrarme un poco más en los días que me quedan para estudiar. Otra vez la cuenta atrás de un examen definitivo.

Hoy tardaré en dormirme y tendré que vérmelas con esta cabecita hiriente que a veces toma el rumbo equivocado, que en ocasiones me vence con su tendencia cíclica e inútil a robarme la calma y la confianza.

viernes, 20 de febrero de 2009

Huele a ti. Cada vez que entro en el ascensor de las siete y treinta y cinco, ni un minuto más ni uno menos, se me echa encima tu olor como si fuera la peste que se empeña en rematarme cada mañana, sin compasión.
Podría tomar las escaleras. Juraría que existen unas escaleras en algún rincón sucio y olvidado de este edificio, una vía alternativa para claustrofóbicos y delincuentes.
Una posibilidad remota para que tu rastro no me persiga, pienso.
Y entonces me doy cuenta de que dejar de olerte sería el fin.
Y sigo tomando el ascensor de las siete y treinta y cinco. El mismo que tú tomaste antes de lanzarte a ese abismo inclemente que ahora todo lo ocupa.
Menos el espacio de tu olor. Asidero de la cordura que se me escapa y del deseo agonizante. Material imperfecto para soldar todas mis deseperanzas.

domingo, 8 de febrero de 2009

Último día en Madrid. En un par de horas saldré de aquí y
...atrás quedarán las relaciones confusas, los sentimientos mezclados , los ojos de Tor que ya se apagan tras su inevitable decadencia perruna,
atrás una parte de mí , la que juega a ser la hija que destapa las verdades que otros ocultan, la valiente y distante, la que se esfuerza en creer, la que me han obligado a ser,
atrás el orden impoluto y sobrecargado de este lugar, el frío invernal, los días sin reloj,
atrás las horas sin verte, sin tu pecho para descansar, para cerrar los ojos junto ese océano azul que es tu presencia.

(atrás quizás nunca quede nada, sólo algo más lejos en el espacio, en la memoria, en la piel)

viernes, 6 de febrero de 2009

Acabamos de llegar del hospital. Fractura múltiple de húmero y lo que es peor, posible rotura del nervio radial, el que recorre todo el brazo, según me he enterado esta noche.
Hace sólo un par de horas oíamos sus alaridos desde fuera de casa. Gritos de los que presagian una catástrofe. Hemos entrado deprisa, asustados. ¿Te ha mordido el torete, te ha dado una descarga... qué coño pasa?.
Y nos dice que se ha tropezado con el perro cuando cruzaba el garaje a oscuras.
Concatenación de putas casualidades. Esta tarde se ha ido la luz de parte de la casa y un rato después se ha apagado la caldera. Él salía para que los radiadores volviesen a funcionar. Tor se le ha puesto delante. El resultado, fatal. Y es que entra dentro de lo posible que haya perdido el brazo derecho.
El azar puede ser muy hijo de puta.
Mierda.
( Laura y Víctor nos esperan afuera. Nosotras entramos. Primero el médico, un residente de trauma probablemente , con la marca de las gafas de sol de su última aventura en la nieve, casi disculpándose nos habla de la mala suerte que ha tenido. Después le vemos en una minúscula salita junto a otros dos pacientes. Le hablamos desde fuera porque no hay espacio para entrar. Está mucho más tranquilo, el dolor ya no le arde, quizás no es consciente de lo que ha pasado, quizás se está protegiendo.. mientras que me quede una mano para juguetear con el ordenador y darle al mando a distancia me conformo, nos dice riendo. Me produce ternura verle así y deseo con todas mis fuerzas que mañana haya buenas noticias).
Hay que joderse.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Hoy se me han juntado el sueño picajoso y una extrasístole de las de alta potencia. Será por eso que me ronda una ligera desazón, minúscula como una astilla invisible clavada allí donde el cuerpo te avisa que duele.
Hoy mamá se ha echado a la calle para comprarme nata para las fresas y chocolate del que me gusta. Y es que si el amor se midiese por lo que comes, yo soy la tía más amada por su vieja de este planeta.
Hoy Nancy, preñada hasta las trancas y en mitad de una tarde imposible, ha metido en el coche a Diego y se ha venido a hacerme compañía, diez minutos sólo que se me hace de noche.
Hoy he conseguido estudiar de forma casi aceptable, luchando contra una concentración desconcentrada. La misma que en un tiempo me obedecía, fiel, sumisa, exitosa.
Hoy desearía que estuvieses aquí, justo dentro de mi cama.
Tu cuerpo..

martes, 3 de febrero de 2009

Casi no distingo su voz ronca y entrecortada. Es Dani al otro lado del teléfono. Menudo constipado te has llevado de los madriles. Alárgalo un poco y cuando vuelva yo te cuido. O mejor, recupérate antes del domingo que van a ser demasiados días sin vernos...
Cosas así le digo al chico que me ha robado el corazón. El mismo que me hace pensar que las palabras no son apenas nada frente a unos ojos que te miran.
Me has dicho cosas en silencio de las que es imposible dudar. Más nítidas y estremecedoras que la mejor combinación posible de todas las palabras.
Está sentada frente al televisor con una copa de vino y un libro abierto. Me habla sin ni siquiera mirarme. Yo la contesto pero estoy lejos.
Por la noche después de tomarse la pastilla para dormir, narcotizada y algo más deshinibida, se acercará a mí mientras trasteo en el ordenador y me lanzará los mismos dardos de siempre. Son dardos multicolores provistos de un amor incompleto, inoculados de un reproche ancestral, de una insatisfacción primaria.
A veces pienso que no sabe querer y eso le pesa. Y supongo que no se merece tanta amargura.
Pero yo estoy a años luz, a tantos centímetros de distancia..

miércoles, 28 de enero de 2009

Estoy tumbada en la camilla de una habitación destartalada y estrecha. Desnuda de cintura para arriba y ladeada tal y como me ha explicado que me coloque la auxiliar de turno. Es una chica enérgica de melenita negra con flequillo que me llama por mi nombre y me hace sentir a gusto.
Llevo esperando en esta posición ya unos diez minutos. Mientras me pregunto hasta donde llega mi esperanza y le pido tímidamente y sin demasiada convicción al universo que todo salga bien. Y entonces entra la doctora. Es alta y extremadamente delgada. Rápidamente se pone manos a la obra. Escucho bombaer a mi corazón. Incluso puedo verle de refilón en la pantalla que hay instalada a mi espalda. Los números hoy están de mi lado. 44 es una cifra amiga. Sí.
Afuera Dani me espera en el coche, agotado del día con el ibook entre las manos. Le beso y se lo cuento: aún no hay nada definitivo y eso es bueno. Igual que tenerte a mi lado, indefinidamente cercano.
Es como si me hubiesen suministrado un antídoto contra toda esta jodida inquietud. Y disfruto de lo que queda de tarde con María en nuestra terraza de siempre. Un batido de fresa mientras va cayendo la noche y siento su abrazo hecho de palabras y complicidad.
Hoy dormiré como dios manda. Hoy el bichito por fin descansará.
( sé que no seré lo única, hermanita).

martes, 27 de enero de 2009

Mañana es un día importante. Quizás no definitivo. Pero sí cargado de posibilidades. Y pase lo que pase sólo me queda una opción a la que asirme: la de vivir.
Feliz..
porque cada día amo más profundamente a Dani,
porque sin Sonia nada sería lo mismo,
porque cada vez que me equivoco me doy más cuenta de todo lo que puedo hacer para no repetirme en el error,
porque mi capacidad de sentir está intacta,
porque tengo la suerte de disfrutar con mi curro y de rodearme de personas a las que importo y que me importan a mí,
porque me sobran razones para estar agradecida,
porque con cada latido siempre hay algo ganado, siempre..
A. dice que no tiene paz interior. Que se encuentra delante de muchos espejos que la acorralan y la impiden ver más allá, ver tu verdad, siempre mucho más verdadera que la suya propia. Está convencida de que a veces los demás sienten su voz que flota en el aire y descubren los pensamientos que se le pasan por la cabeza. Menos mal que no me matan, me dice con la misma intensidad que si me recitase la lista de la compra. Además, las cosas que piensa no son ni siquiera suyas. Son mis ancestros que dicen que canarias se vaya a la porra.
A. reconoce tener miedo a su doctora, esa hurraca tonta y vieja. Cuando la vea la seguiré la corriente para que no se vengue de mí por haberla llamado mentirosa cotorra. Esther, cámbiame de doctora, por favor.
A A. las palabras le duelen como si fuesen cáctus, justo aquí en mitad del estómago y en la mente, sí, también en mi mente, y aunque ella quisiera ser sensible y agradable, en realidad se siente vacía, arrogante y eléctrica, sobreviviendo en un túnel laberíntico cavado bajo la tierra y cargando con la condena de una noche inmensa en su cabeza.
Es como si tuviese un gran miedo, como si se avecinase un gran peligro..
( es la pérdida de uno mismo, la más radical y la más injusta de todas)
I. tiene más de 60 años y unos grandes ojos azules que miran hacia la nada. Se pasa buena parte del día coloreando dibujitos y luchando contra una parte de sí que no entiende que la impulsa a decir obscenidades y a sacar la lengua. Contra ésta última desgracia I. ha ideado una alternativa: comer chicles. Cuando los mastica ya no saca la lengua y así se calma y la angustia la azota menos. La cuestión es que aunque I. tiene el gran privilegio ( en este lugar las pensiones no suelen exceder los 300 euros) de contar con una paguita de 500, su familia no le da nada. Miento. Algunos domingos durante la esperada visita semanal de 5 minutos la dejan un puto euro. Y con eso no le alcanza para los chicles.
Yo me digo que la esquizofrenia paranoide y la demencia frontotemporal no va a haber quien se las quite. Pero que I. va a tener pasta para chicles. O al menos ése va a ser mi objetivo.. mi deseo, mi fantasía. Porque permanecer pasivo frente a una injusticia me parece tan asqueroso como ejecutarla. Porque el que puede hacer algo por otro que no puede hacer nada no debería mirar hacia otro lado. No deberíamos.
Y es que I. lleva enferma desde 1976 y ya cinco años en tierra de nadie. Demasiado mayor para ocupar una plaza en un recurso para enfermos mentales y demasiado loca para encajar en una residencia de mayores. Y aunque todos los días me cruzo con montones de personas que le hacen la vida mucho menos dolorosa, I. es una víctima de la codicia de su familia.
Esther, soy una puta, me dice con su vocecilla quebrada.
(te equivocas, las putas son otros, pero es mejor que lo hayas olvidado)

jueves, 22 de enero de 2009

Suenen a perfect circle. Son delicadeza en estado bruto y eso me gusta. También me gusta leer el libro de citas que me compré hace siglos en la casa del libro. Y tirarme en el sofá por las noches a ver perdidos con el aire caliente del aire acondicionado a tope y los gatitos espanzurrados sobre mi cuerpo.
Me gusta que me digan cosas bonitas y ayudar a los demás. Estar lo suficientemente en paz para no esperar demasiado, para ser capaz de dar sin más. No sentir que es el final de nada. Esta dulce tregua que ha hecho la espera más llevadera. Aunque el tiempo corre, lo sé.
Me gusta ser capaz de resistir, de seguir adelante, alegrarme de este soplo presente en el que vivo, el mismo que va de la certeza a la duda, de la seguridad al abismo. Saber que la verdadera vida es la que llevo puesta. Y que el único tejido que en realidad me importa es uno.
El amor.

viernes, 16 de enero de 2009

Once de la mañana. No ha llegado mucha gente aún. Estoy extrañamente tranquila. El hábito y la familiaridad están dando al traste con todos mis miedos escénicos. Hoy habrá programa doble. Documental de radio colifata y una charlita-debate después.
(Esta mañana me desperté más pronto de lo habitual. Inquieta y segura de que ya no me volvería a dormir. Digamos que le gané tiempo al día e hice muchas más cosas de las que suelo hacer a esas horas ).
Ya son las once y cuarto. Unas palabras rápidas e improvisadas de bienvenida y apagamos las luces. Ver a Rosi otra vez me hace sonreir. Exhala una belleza tímida e irrefutable, sobrecogedora. La hora y media se pasa volando. Yo me vuelvo cada vez que se abre la puerta , escudriñando el ambiente en busca de sorpresas.
(Hoy pensé en lo difícil que a veces me resulta entenderme, amansarme, cortar de cuajo con el desaliento, reconciliarme con todas las hoquedades).
Enciendo las luces y se abre la veda de las impresiones, el debate, las opiniones . Julia dice que desde que me conoce todo le ha cambiado. Que soy su hada. Todos están de acuerdo en algo. Les ha gustado la película , la forma en que se acerca al paciente psiquiátrico, la invitación que nos hace para que busquemos nuevas fórmulas de tratamiento, para que reinventemos la locura. El ambiente es acogedor y poético. Un grupo de personas compartiendo las ganas de, la inquietud, los sueños, las penas.
(Esta mañana he vuelto al médico. Quisiera que el tiempo se parase para no tener que volver nunca. Mantenerme en una espera infinita de amnesia y seguridad).
Pienso que siempre estamos los mismos. Que ningún psiquiatra se ha dignado a pasar. Que lo que se ha movido hoy entre estas cuatro paredes tiene poco que ver con lo que hay fuera. Que quizás estemos haciendo algo importante al desmarcarnos de ese afuera.
(Todo converge en un mismo plano. Todo es ahora y es nunca más).
Según bajo para casa me percato de que llevo en el bolsillo del pantalón una caja de costura minúscula. Es un regalo de Teresa. 74 años de lucha y dignidad. Me gusta como nos cuenta sus historias. Su inocencia y su elegancia. Pasé por la mercería y te lo compré, es una tontería. Flipo con esta clase de tonterías. Y no puedo disimular otra sonrisa.

martes, 13 de enero de 2009

A veces soy una imbécil consciente de lo que le falta, ignorante de todo lo que posee. Suelen ser rachas microscópicas que se cuelan por alguna rendija aprovechando mi debilidad. Visitantes de paso que intentan adueñarse de lo que no les pertenece , que me arrebatan el mando y se convierten en malvados soberanos de un reino azul empeñados en pintar de negro.
Son los miedos y las desilusiones traicioneras que hacen pequeños todos los tesoros. Por suerte mis tesoros gritan desde dentro de mi corazón para que no les olvide.
Y lo consigo. Tomo distancia suficiente y mucha carrerilla para alejarme de aquello que me daña. Y volver a confiar. Y agradecer tantas y tantas cosas buenas.
Los fantasmas dan más miedo de lejos que de cerca. La distancia difumina los contornos y los muta en algo grotesco e insufrible. Pero lo sé. El dolor más insoportable es aquel que jamás llegará. Por eso me voy a reponer de todo lo que ha pasado y lo que está por llegar. Para no arruinarme los buenos momentos que me quedan. Para no caer en un pozo oscuro y perderme toda la luz del mundo y el amor y el viaje permanente que es descubrirme y gustarme cada día más.
Al fin y al cabo la cuenta atrás siempre está en marcha para todos. En mi caso es sólo que me han plantado el dispositivo en las putas narices. Dilatación de aorta ascendente. 46mm.

martes, 6 de enero de 2009

Hoy los reyes magos me han metido en la cama al mismo chico con el que solía soñar. Nunca me había atrevido a pedirles un regalo tan grande y justo esta mañana, cuando menos me lo esperaba, me despierto y allí está.. respirando despacito, desnudo, besándome como si tal cosa, rodeándome con sus rotundos brazos.
Por si acaso se deshacía el encanto yo me he dejado hacer sin oponerme a ningún acontecimiento, a ninguna sugerencia. Y junto al chico-regalo me he comido un donuts de chocolate y me he pegado una duchita y he visto la bruma y el mar y he hablado de cienmil cosas mientras dibujaba en mi cabeza una vida entera a su lado.
Hoy los reyes magos se han olvidado de los paquetes y me han dejado toda la magia que llevaba intuyendo antes incluso de creer en los regalos caidos del cielo.
Su sonrisita, su franqueza, lo fácil que lo hace todo, su entrega, su libertad.
Hoy he disfrutado de un bonito día con el mejor regalo de todos. El amor que Dani me da.

jueves, 1 de enero de 2009

No es cuestión de convencer a nadie de nada. Ni siquiera a mí misma. De lo que soy o de lo que quisiera ser. De lo que nunca seré. De si merezco o no la pena. De nada sirven las palabras que intentan explicarme. Sobran los ejemplos que me ejemplifican. Porque no puedo reducirme a ninguna definición absoluta, cerrada, definitiva.
No pienso venderme ni tirar de ninguna estratagema para transmitir todas mis potenciales y supuestas virtudes.Tampoco voy a hacerme trizas sacando fuera cada una de mis miserias.
Que cada cual saque sus conclusiones (o así debería ser).

Uno de Enero con restos de arena en las orejas. Sonia sale por la puerta con una enorme maleta. Me trago un par de capítulos de perdidos y dejo a Lila que meta el hocico en el tazón de cereales. Y en mi corazón las risas y el amor, el eco de una partida, la soledad de una noche indefinida, de contornos engañosos.

martes, 30 de diciembre de 2008

Hoy llueve a tope. El ambiente está templado y apenas hay movimiento en el hospital. Las navidades ejercen una siniestra atracción de las masas hacia los centros comerciales y hacia cualquier espacio que suene a bullicio. Y así, los lugares comunes se despejan y se vuelven más transitables. Menos ruido para un día gris víspera del final de un año que se esfuma. Un año cojonudo. Mi respuesta es sí, gorrión, a esa pregunta que siempre me hacías. Mi vida es mucho mejor ahora. Todo ha ido a mejor, hacia arriba. Aunque este año quizás toque pasar por quirófano y ponerle un muro protector a mi aorta. Aunque las cosas no sean perfectas casi nunca, vivir es cojonudo, sí.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Año 94. Pleno apogeo grunge. Rabia y desencanto como ruido de fondo. Hedonismo. Autodestrucción. Búsqueda desesperada de algún tipo de alivio, de alguna respuesta, de otros paisajes. Malasaña como epicentro de un naufragio estéril con billete de vuelta. Tengo 20 años y sigo siendo la lista de la clase. Aunque ahora los fines de semana bajo la guardia y me desprendo del lastre y las buenas maneras y entre alguna que otra hostia me dejo llevar a golpe de rockandroll y okupas y plaza del madroño y cerveza de a litro.
Y se me ocurren cosas como ésta... ( eran otros tiempos)

Hemos corrido desde siempre para no llegar nunca.
Hemos mirado al infinito para no ver nada.
Hemos desvariado sobre lágrimas transparentes para bebérnoslas todas.
Hemos escuchado lo último en maquetas de ilusiones.
Hemos odiado momentos que eran tristeza, rabia, odio, tristeza.
Hemos andado sobre los cables telefónicos de la incomunicación.
Hemos soñado con salir de la rueda de este día, de aquel y del de mañana.
Hemos intentado burlar al destino con trajes que eran vagos disfraces del distanciamiento.
Hemos huido de los espejos que nunca se abrían porque tenían miedo de que los tesoros no existiesen.
Hemos rociado el mundo de miradas perdidas buscando miradas perdidas.
Hemos cantado baladas de ángeles eternos invisibles que sólo existían en los rincones de la memoria.
Me gusta en lo que se ha convertido mi vida. Me gusta estar justo donde estoy. Haber llegado hasta aquí y saber que todo sigue. Que la suerte y la felicidad son también mis compañeras de viaje. Que ahora soy más fuerte. Que me merezco todo este amor.
Pisto, un trozo de pan con nocilla y canciones del itunes para despedirme del fin de semana. Me quedo con esta sensación de paz, con esta serenidad y esta satisfacción. Orgullosa de compartirme con alguien así. De permitirme arrancarme de cuajo todas las equivocaciones.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Ser un guarda forestal que escucha a Mogwai mientras dibujas en tu cabeza siluetas imposibles de cuerpos incorpóreos flotando en el abismo no es lo más normal que te puede pasar. Pero a Carmelo los hechos le han conducido hasta este punto sin que él considere que haya tenido mucho que ver. Primero una profesora incompetente de uñas violetas y culo gordo le plantó la etiqueta de niño autista con tal convicción y entusiamo que ni el psicólogo del colegio, más experto en carreras de galgos y cocina oriental que en los misterios del comportamiento humano, todo sea dicho, se atrevió a llevarla la contraria. Después vinieron las clases especiales y el vacío reconfortante que se fue fraguando entorno a su persona. Los silencios, las miradas torcidas, los rostros compungidos, el interés morboso..todo estaba amañado para que Carmelo hiciese de su mundo interior el único destino digno de su infantil interés. Y así, poco a poco fue descubriendo, casi por azar, burdas y sutiles maneras de que nadie irrumpiese en sus cavilaciones. Hacerse el idiota era la más fácil. No mirar directamente a los ojos de quienes con cierta lástima y regusto a superioridad se animaban a hablarle. Desinteresarse por aquello que intuía que interesaba al resto. Era una operación de automarginación intencionada aunque sólo a medias. Y es que sin proponérselo de forma explícita Carmelo había descubierto un gran secreto. Qué alucinante era no tener que ver nada con nadie. Le quedaban miles de horas libres para experimentar con sus sentidos y su imaginación. Además, se había vuelto alérgico a la humanidad y las escasas relaciones inevitables que no podía esquivar (mamá, papá y el doctor al que acudía cada vez que se resfriaba) le provocaban extraños sarpullidos y espasmos musculares verdaderamente incómodos.
La cuestión es que el falso autista era un devorador nato de cultura en todo la extensión del término. Además contaba con una sensibilidad excepcional y le fascinaban los espacios abiertos.
Por eso hoy Carmelo escucha a Mogwai mientras se sacude las ramitas que se le han pegado a las botas.
Y todo gracias a esa imbécil de uñas violetas.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Llego a casa después de haber pasado un día fuera. Picasso me mira agazapado desde debajo de la silla, enfurruñado, y Lila maulla como una gatita loca aunque los platos están llenos de pienso. Será otra cosa.
Me encuentro con un bonito correo de Noemi. Una felicitación para una larga lista de amigos con una frasecita para cada uno. Precisamente ayer me quejaba de esos mensajes típicos de estos días en los que mediante la misma frase o email felicitas a tu prima la del pueblo y a tu último amante. Ritos masivos faltos de originalidad y auténtica intención. Inercia de todo a cien para un mundo previsible y mediocre.
El mismo del que intento huir, esforzándome con todas las armas que mi limitada naturaleza me permite. Al fin y al cabo sólo soy una más del montón ( que no pertenece al montón), qué cojones. Liada hasta la médula porque nada me resulta fácil de entender, porque el exterior del que participo me atrae y me repele como un imán de polos caprichosos.

( mirar por la ventana al despertar y ver el Teide nevado, el aire frío en la cara, la siesta con los vaqueros y las lentillas sin quitar, la emoción de Sonia y Guille cuando les damos la tarjeta de cartulina morada, el gatito que zampa todo lo que le eches y nos mira tras el cristal maullando como un desesperado, tus manos tocándome el pelo, el calor de tus brazos, ese calor...)

domingo, 21 de diciembre de 2008


Hoy nos hemos despertado pronto. Casi a la vez. En realidad yo llevaba ya un rato palpando tu tibieza, disfrutando de tenerte así, tan cerca . Dejando pasar por mi cabeza restos intrusos de los días anteriores. La peli de anoche. Una historia desoladora con final feliz. Cataclismos de ciencia ficción en medio del polvo y la barbarie. Un mundo sin niños de inmigrantes enjaulados. Donde cualquier bandera está sucia. Donde sólo quedan los gestos aislados de seres ánonimos.
Nos ha costado salir de la piltra. Para desayunar juntos y empezar la mañana. Dame diez minutos que ya salimos.
En tu coche nuevo de cielos abiertos nos dirigimos primero a la residencia. Sólo voy a dejar un informe pero aún así prefiro entrar. Y allí está M. Seguramente que esperándome. Vestida de domingo, elegante y contenida. Algo fuera de lugar entre todos aquellos ancianos desparramados en sus sillones. La cojo del brazo y la digo que todo saldrá bien. Su familia ya le ha robado más de la mitad de sus ahorros . Pero la incapacitación se va a parar . Y esos hijos de puta ya no podrán desangrarla más.
Después pasamos por la perrera. Es difícil de encontrar. Está en uno de esos lugares imposibles que jurarías que ni existen. Al final llegamos y paseamos por todas las jaulas. Me gustan todos los perritos. Me enternecen. Y me fijo en una negra que no ladra. Se sienta y mueve el rabito mientras me mira. Supongo que es su forma de camelarme, de pedirme que no pase de largo. Pero antes de nada hay que hablar del tema. Porque un regalo así no puede darse sin más, por puro capricho.
El resto del día lo pasamos de mudanza. Un cordon blue al solecito en la playa de Abades, los Pinker Tones a toda pastilla y un beso de despedida.
Y otro. Y otro más.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

La vida duele de diferentes maneras. Y es que a veces el tema se pone difícil. Y lo que es peor, a veces es para siempre.

Esta mañana recibí a Y. y a toda su familia. En teoría no veo pacientes que ya han sido dados de alta. En la práctica sólo necesitan pedírmelo para que lo haga. Y no lo hago por flojera ni sentimentalismo. Lo hago porque no me cuesta una mierda y ayudo. Porque sé que confían en mí. Porque en el sistema sanitario no hay hueco para ellos.
Y. tiene un trastorno bipolar. Toca el piano y escribe poesía. Su vida es un jodido caos. A., su hijo, me promete que ya no está consumiendo heroína. La primera vez que le vi lo tuve claro. O dejas las drogas y empezamos a enchufarte antipsicóticos o esto tiene muy mala pinta. El novio de Y. es un tipo delgado con bigote. Me llama "doña" y yo flipo. Lleva la misma ropa que yo usaba en octavo de EGB y que yo sepa ni curra ni creo que esté por la labor. La madre de Y. es infinitamente vieja y además ciega. Los acoge a todos en su casa a cambio de un poco de compañía. Habla despacio, de forma viscosa y aburrida. Presume de saber un montón de la vida porque escucha mucho la radio. Y no lo dudo. Me resulta una mujer inteligente, probablemente hasta culta. Aunque no creo que nadie la tenga muy en cuenta.
Después de escucharles a todos y explicarles como veo yo las cosas me quedo a solas con A. Si no estuviese tan estropeado diría que es un chico guapo. Termino dándole otra cita porque contra toda postura mínimamente racional pienso que podría ayudarle, que quizás "sólo" estemos ante una psicosis tóxica y la historia tenga un final feliz.

Después vienen las familas. Vamos a hablar de sentimientos y sé que va a ser difícil. Se van a derrumbar. Y lo hacen. Y me explican lo que significa odiar a un hijo. No levantarte del sillón cuando se va a lanzar por la ventana porque ya no aguantas más los chantajes constantes. Que tu vida se pare y se convierta en un infierno. La rabia, el dolor, la culpa, la frustración, la vergüenza. Mis dos últimas pregunta antes de despedirnos son sencillas. Y qué habéis hecho bien. Qué habéis aprendido. Las respuestas darían para una larga historia. Encierran toda la belleza y todo el amor y toda la generosidad y capacidad de lucha que veo en ellos.
Para mí no son sólo padres, son héroes y aunque no se lo digo, ellos lo saben.
Y terminan regalándome sus sonrisas y su calorcito.

Durante la tarde comparto otra historia. M. sigue presa del convencimiento más absoluto y aplastante de que todo está perdido para ella. Cojones.
Después un batido de fresa en compañía de María. Podría decir muchas cosas de María , de todo lo que admiro en ella y de lo bien que me sienta su amistad. Tampoco pararía de hablar de lo feliz que me hace Dani, de lo presente que le tengo en cada momento. Pero es tarde y he de dormir. El cuerpo manda.

martes, 16 de diciembre de 2008

En un instante insignificante que me pilla por sorpresa la miro y la veo partida. La escucho como si estuviese rota. Pequeña, encogida, con una risilla permanente tras la que ocultarse. Empeñada en resultarnos invisible. Leyendo a todas horas o haciendo que lee, nadie lo sabe con certeza. Yo creo que sí se entera. Aunque mi opinión es la más subjetiva de todas.
Hoy la miré a la cara y quise huir lejos. Me asustó esa vejez prematura, esa descomposición de algo que un día fue compacto.
J. saldrá el viernes de este lugar. No sé hacia donde ni si la volveré a ver. Tal vez me cruce con ella en mitad de la rambla una tarde cualquiera. Yo sumida en mis historias circulares, en mis prisas y ella cansada y ausente. Con casi nada que contarnos.
Quizás me equivoqué en no conocerla más. O quizás así todo sea mejor.

lunes, 15 de diciembre de 2008

La vida me resulta una puta incógnita caprichosa. Y me siento en muchos momentos pequeña, poca cosa frente a todo lo que no puedo controlar, frente a las incertidumbres. Y me enfado y le doy mil vueltas a cada imperfección real o imaginada. A mis fallos , a todo lo que no es como yo quisiera. Y entre tanta hiperactividad mental y tanta espiral del desencanto están los momentos. Y junto a ellos la gratitud. Y el amor.
Te quiero de la mejor forma que sé. Y cuando me quedo dormida mientras te abrazo o pones esa carita que tanto me gusta, todas las búsquedas cesan. Y la incógnita se hace exclamación.
Porque tu magia es lo mejor que me puede pasar.

( de fondo una versión de los carpenters, B.S.O. de Juno)
Hace unos días leía en alguna parte que el mundo se divide entre las personas que saben amar y las que no saben. Se supone que de un lado están los que se van quedando sequitos por dentro porque no han aprendido lo jugoso que resulta compartirse sin cláusulas del tipo tienes que hacerme feliz o ser lo que yo espero. Del otro lado tendríamos los que sí, los que se saben la lección y disfrutan amando y se dejan hacer. Los que en vez de esperar o exigir, dan. Los que desean el amor y no le temen.
Bandos opuestos para dividir el mundo y obligarnos a tomar partido, a poner a examen nuestras capacidades amatorias. Nuestra destreza para vivir . ¿Tú qué ves cuando te miras?.
Yo me veo en vertical. Escalando riscos y sacudiéndome el barro. Tocando la cima todos los días porque más allá de todos los despropósitos y los desniveles del camino está ella. La belleza que me sacude cuando menos me lo espero. La misma que llevo dentro y que veo en Sonia mientras adormilada mira por el cristal del coche. Hoy es un día tan feliz. Las tres personas que más quiero están aquí.
Y la lluvia y la modorra y las risas...

martes, 9 de diciembre de 2008

Los días de atrás se desordenan en mi memoria. Y me sobrevienen las imágenes inconexas.
Estoy frente a un tribunal. Tranquila. No puedo creerme que lo esté haciendo bien. Me está saliendo. Mi vulnerabilidad ha terminado haciéndose fuerte. Al menos lo suficiente como para no caer fulminada mientras me observan 12 ojos extraños.
( Las grietas no han roto el edificio. Incluso hay días que ni se ven).
Estoy frente a un atardecer. Miro por el visor de la cámara. Siento tu aliento en el cuello y me voy despidiendo del sol con cada nuevo disparo.
(Y tus manos en mi cintura).
Estoy frente al ordenador. Acelerada y concentrada en el trabajo. Orgullosa y satisfecha.
( Sólo es el principio de algo)
Estamos en el sillón. Es bonito sentirte cerca. Esta tranquilidad..
(ahora cierro los ojos, fuerte, y deseo que sea para siempre)
Lánder se está echando a perder. Se pasa los días en el monte fumando marihuana. Y ya no está la abuela para engañarla. Las mentiras que todos intuíamos ahora son de verdad. Y yo estoy lejos para hacer nada. Aunque sólo fuese por ella.
Te cambio mi decisión de enmendar las cosas por una larga vida de entrega. Amargura, ignorancia e incondicionalidad. Menuda puta bomba de relojería.
La onda expansiva mide más de uno ochenta y no estudia ni trabaja. Fuma hierba en algún lugar húmedo de techos grises. Y miente más que habla.
Te metía de hostias. O te abrazaba si sirviera de algo.
Aunque sólo fuese por ella.

lunes, 8 de diciembre de 2008

martes, 2 de diciembre de 2008

Mi cabeza y mis manos hoy no dan para más. Sólo faltan ( a ver que cuente..) dos días ( ..un millón de exclamaciones invisibles) y aún no he terminado.
Pero de verdad que por hoy ya basta. Que voy a cruzar los dedos para que todo salga bien y que muchas gracias mi amor por esas cosquillas y por todo lo demás.
Empieza la cuenta atrás.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Es sábado por la noche y suenan Mento. Y me dejo llevar por la música como si de una caricia se tratase. Y entreveo un abismo insalvable. El que hay desde lo que guardo dentro y lo que puedo sacar fuera. Desde lo que soy y lo que ofrezco. Desde la imagen de carne y palabras que cruza tu retina y la que se queda atrapada bajo mi piel.
Es un bonito sábado porque estoy con personas a las que quiero. Reimos y hablamos sin parar. Y se nos echan encima los recuerdos. Entonces pensábamos que nada iba a cambiar. Que estábamos presas de un hedonismo que se iba desgastando y nosotras con él. Pero le dimos esquinazo y casi no nos dejó marcas. Al menos ninguna que pudiese cargarse este momento.

( están siendo días de ajetreo, de cambios que asoman la cara, de irle dando forma a un amor que es la huella de mi alegría...están siendo días de vida. Víspera de lo que está por venir, que aguardo con una sonrisa.)

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Último momento del día para decir que todo marcha. Que me sientan bien los pequeños logros cotidianos y los pequeños gestos de las personas que me rodean.
Es de valorar. El mensaje de Tania a primera hora del lunes para desearme suerte con el curso , seguro que lo vas a hacer bien, no estés nerviosa... el correo de Mayte, la primera en contestar, atenta y cálida, que me encanta como escribes... la compañía de María y su generosidad a la hora de echarme un cable con las jodidas memorias... las palabras de Yara, que hace mucho tiempo que no me emocionaba tanto, que me has hecho llorar tía con tus pensamientos... el abrazo de Y. que me llama jirafita y me dice con la voz triste y encogida que siempre soy amable y buena persona... la imagen de mí misma que Mabel me devuleve , desde su admiración y sus ganas de compartirse conmigo... la llamada de Maripaz, que estoy tiesa, que este mes está siendo el peor, que en cuanto nazca Paula hablamos... la noticia de que por fin el gorrión vendrá a Tenerife... las felicitaciones por el curro bien hecho... el agradecimiento de quienes me permiten ayudarles.
Es de valorar que Sonia siempre esté ahí.
Y la enorme suerte de haberte encontrado. De terminar el día tirados en el sillón, abrazándonos mientras te ríes de mi chándal y nos besamos y te miro para estar aún más cerca, mucho más.

domingo, 23 de noviembre de 2008


El camino hoy parece algo más empinado que de costumbre. Me esperan días incómodos de tensiones y ganas de que todo pase: que pase el esfuerzo y los veinte minutos que tanto he esquivado en mi cabeza.
Mañana vuelvo a las rutinas con el deseo frustrado de apretar un botón mágico que me lo facilite todo. Para salir airosa y satisfecha. Para seguir jugando a la chica lista que al final consigue lo que se propone.
Detrás de mí quedan tres semanas que han avanzado veloces mientras mi cabeza estaba lejos y mi rendimiento por los putos suelos. Cabecita desorganizada incapaz de darle una forma sólida a todos sus propósitos. Con el mapa del destino extraviado en algún bolsillo agujereado.
Con los sentidos puestos en la inmediatez más dulce.
Tú.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

La noche va llegando. Yo no paro de hacer fotocopias. Otro viaje al despacho para recoger material y sigo. No te estropees puta máquina que el tiempo se me ha echado encima.
Me toca quitarle el canutillo de alambre a un libro. Uff, demasiado curro. J. lo hace por mí. Sé que no entra dentro del protocolo pedirle favores a los pacientes, pero es que yo hace siglos que me salí del buen camino. Y nada de buscarle connotaciones románticas a este hecho. Soy del montón que se salta las normas por falta de perspectiva e inmadurez. Y además, no me salto tantas. Mis ganas.
La familiaridad del lugar me hace sentir bien. Y la deshora. Estoy fuera de sitio y mi presencia rompe el inestable equilibrio de las rutinas hospitalarias.
Los pacientes fuman, deambulan como ratitas domesticadas, hacen sus visitas periódicas a la máquina del café y las golosinas. (Un día hablé con el señor reponedor y le dije que podrían incluir en su oferta alternativas menos azucaradas. Me contó una historia de que la comida de verdad, =sandwiches de coña, puede caducarse y eso podría dar lugar a intoxicaciones y denuncias y cómo no, pérdidas económicas. Total, que nadie me hizo puto caso a pesar de que me tiré una buena temporada dando la tabarra con el asunto).
Otros están sentados en la entrada. Si no fuese porque no hay birras a la vista diría que esto me suena a algún que otro atardecer etílico. M. me da dos besos, J. la mano, Ju. se sobresalta porque no me esperaba por aquí y otros me ignoran. Ma. me dice con su gesto triste de siempre que cuando llegue el lunes quiere que empiece a trabajar con ella. Cuento contigo, le digo. Aunque siempre terminemos en lo mismo. Parcheando un jodido queso gruyer. Oigo las risas de J. desde la sala de la fotocopiadora y no me gustan. Suenan desquiciadas.
Ya estoy terminando. Dani al móvil me dice que nos vemos en un ratito. Dios, qué guapo estás hoy.

Se me olvida contar la bochornosa bajada a casa en un taxi que huele a rancio de tanta mezquindad intelectual. Y que hoy el gorrión dio señales de vida. Y aunque le siento lejos y eso me apena, no quiero ser demasiado dura porque en realidad no hay motivo para ello. Demasiadas razones como para no quererle achuchar y hacerle reir con mis gansadas.
El lugar con el que sueño es pequeño y está vacío. No hay paredes ni techo que lo acoten. Está hecho de sensaciones nuevas y fugaces que me recuerdan a otras sensaciones posiblemente no vividas. Es efímero y goza de una desubicación que le salva de cualquier previsibilidad. Es una casa de colores anaranjados o un rayo de luz diferente a cualquier otro. El viento sentido en cada célula o un pensamiento indescrifable que me sume en una perplejidad gozosa.
No tengo ni puta idea con qué clase de lugares sueño.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Noche templada. Suena el frigorífico y la torre del ordenador. Lila está justo a mi izquierda, en la parte de arriba del sillón, mirándome y lamiéndose las patitas alternativamente. Pica duerme en la parte de abajo, casi pegado a mi silla, hecho un ovillo. No quiero mirar la funda que pusimos en el sofá hace sólo una semana. Deshilachada a golpe de zarpazos que hemos fingido no ver. Y en realidad supongo que me da igual.
No soy especialmente obsesiva con el estado de mi casa. Al fin y al cabo las cosas que tengo dicen más bien poco de lo que soy y no le añaden nada que valga demasiado la pena a mi vida. Aunque a veces piense lo contrario.
Es la falsa seguridad de los objetos, que vienen a sustituir cuando no a arrebatar otras seguridades que no pueden comprarse, inmunes al proceso de usar y tirar y a las realidades de plástico.
Las converse rosas, la calvin klein, la chapa de círculos amarillos y negros, la pila de libros y de cds, el champú y la mascarilla que todo lo arreglan y el resto de cosas que pueblan mi pequeño universo de chica consumista no valen una mierda cuando me desnudo o cuando cierro los ojos.
Entonces sólo estoy yo y un montón de preguntas.
Y el rastro que dejas en mí , que lo hace todo más grande.
Y las ganas de..
Sigo soñando con peligros que cuando estoy despierta me resultan ridículos y fuera de lugar. Quizás se deba al mecanismo de compensación del que hablaba Jung, que nos hace introducir en nuestros sueños todo lo que nos falta fuera de ellos. Y yo me invento caídas donde sólo hay tierra firme.
Una tierra cada vez más compacta y fértil en la que me siento crecer. Como un árbol larguirucho que le dice al huracán ya no, ya no me vas a joder más. Porque aunque arrases con todo voy a seguir esperándote. Una y otra vez.
Y este tipo de cosas me digo a mí misma para inocularme el remedio contra cualquier desventura. Las más frecuentes las que son invisibles y suenan a un eco de tiempos que no volverán.

Domingo de quedarme dormida mientras te abrazo, de pelis y videos de radiohead, de llegar a la última página del libro que me prestaste la primera vez que te vi, de apretarte fuerte la mano para apretarte así el corazón, de planes para ese viaje que haremos juntos siguiendo el trayecto de otra generación, de sentirme jodidamente plena y feliz porque no es sólo que nos queramos, es que lo estamos haciendo bien.
He dado en la diana y el premio es doble. Amarte y gustarme mientras lo hago.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Los ideales no pueden depender exclusivamente de que el euribor suba. Esto ya estaba jodido de antes y poco hemos hecho aparte de firmar contratos de por vida con el poder económico. Amiguitos para siempre y así podré decir que esto es mío. Te vendo mi vida y tú me creas una sensación de seguridad hasta que todo se derrumbe y nos veamos las caras. Y ese momento ha llegado y lo siento, no me creo nada. Terminaremos lamiéndole los pies al mismo hijo de puta que nos dio la patada.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Ser feliz está mal visto. Como todo aquello infrecuente produce desconcierto y desconfianza. Tampoco terminamos de entender que las personas sean buenas porque sí. Y nos cuesta separar todo lo anterior de la mera estupidez.
Con estos ingredientes Mike Leigh hace Happy. Un cuento anclado en la realidad por el que desfilan personajes que son símbolos de este tiempo. Y tras el miedo, la soledad, la locura y el enfado permanente brilla la esperanza puesta en la protagonista. Una chica menuda, hiperactiva y descarada que renuncia a la amargura como reacción a todo lo que no va a su alrededor.
Hay esfuerzo y fortaleza y curiosidad y bondad en esa chica. Y eso me gusta.

martes, 11 de noviembre de 2008

Martes que vuela entre apuntes y sábanas donde encontrarnos. Al final del pasillo empieza una historia que no necesita de las palabras. Es el mejor momento de todos. El que me permite respirar sin prisas y entenderlo todo de una vez. Comprender que no hay nada que comprender. Que mi vida es ahora parte de la tuya y que soy feliz. Y poco más.
O mucho.
Todo lo que acontece sigue una misma distribución. En realidad el azar es parte de un desorden prefijado por nadie en particular. Por eso si te alejas y te alejas de cualquier tipo de caos, terminas por ver una pauta, invisible desde dentro, clara y nítida desde el exterior.
Supongo que esta es la razón por la que cuesta mucho menos entender qué está ocurriendo cuando no son tus emociones las implicadas en el hecho en cuestión.
Por ejemplo. M. Es el típico caso de persona que no encaja y que probablemente nunca lo hará. Es parte de un sistema que necesita de sus miembros marginales para existir. Y a M. le ha tocado la china. Y aunque lleve puesta siempre esa enorme sonrisa, sus inmensos ojos dicen otra cosa. Y sus palabras rotas... M. se salió del redil a los 13 años. Su cabecita de niña crujió por un instante y desde entonces ya no ha vuelto a ser la de antes. Ahora sólo puede mirar hacia atrás y sentir como el tiempo perdido le aplasta hasta el último hueso. Dejé de vivir para ser una espectadora y ahora no tengo fuerzas ni esperanza. Ni amigos, ni vida social, ni contactos en el messenger, ni afición por las drogas y el alcohol, ni pajaritos revoloteando en su imaginación.
Lo que le sobra es desgana y la certeza más absoluta que jamás he visto de que todo está perdido. Que alguien como ella nunca podrá ser como tú o como yo. Que ha perdido su oportunidad de engrosar la lista de ciudadana feliz y completa. Se ha creido una mentira y sobre ella ha edificado su propia destrucción. Manda cojones.
Ahora soy un mar de miedos, me dice. La chica rara de turno, pienso yo.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Al ritmo de una canción me voy sacando toda la vida que aúlla dentro. Loba esteparia que busca el modo de dejar de buscar. De frenar en seco para así poder contemplar el cielo que se pierde infinito justo encima de mi cabeza. Mil colores dando forma a un paisaje líquido que cambia con cada nueva pincelada. Techo de todas mis aspiraciones y de los límites que me impone el miedo. Libertad imprecisa, dolorosa y bella.
Es domingo y ya es tarde. Vuelvo de nuestro primer viaje juntos. De percibirte en otro lugar, con otras personas. Vuelvo con el deseo de seguir viajando por dentro y por fuera.
Siempre contigo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Por primera vez confío en alguien que además admiro. Quiero a alguien que además me hace reir. Siento ternura y toda la lujuria juntas.
Y me pasaría los días recorriendo tu piel y escuchándote respirar. Y sabría estar lejos y sería capaz de estrangular todos mis temores sólo por verte feliz.
Ser mejor y serlo contigo.
Viernes en el aire volando hacia otro lugar. Tus besos y tu cuerpo hacen el trayecto más corto. Hoy no hay destino por alcanzar porque el destino está donde estás tú. Gracias por todo ese amor.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

No quiero asumir una visión catastrofista del ser humano porque entonces estaría acabada, la vida se me haría inútil. Es cierto que no somos mejores de lo que éramos hace 50000 años. Al fin y al cabo nos siguen dominando los impulsos y las pasiones de bajo nivel. Seguimos siendo animalitos guiados por nuestro cerebro límbico. Pero hay esperanza y está en el cuerpo. En el mismo lugar donde bulle toda la imperfección están las circunvoluciones neocorticales que por suerte, tenemos. La neocorteza nos deja discernir entre el bien y el mal. Hemos evolucionado con un dispositivo de emergencia para salvarnos de nosotros mismos. Pero sólo, si queremos.
Hace frío pero soy incapaz de cerrar la puerta de la terraza. Tampoco estoy capacitada para pedir lo que necesito más de una vez ( eso cuando soy capaz de pedirlo). Y no soy el tipo de persona que hable si no se siente escuchada ( en caso de hacerlo el sentimiento de tiempo malgastado me pasará una factura de las que no quiero pagar).
Quizás es que pienso demasiado o a lo mejor me faltan luces. Lo que está claro es que no tengo espíritu de estratega. Mis movimientos no están predeterminados más allá de lo que me dicta la necesidad inmediata. Necesidad de hacer feliz a los que me rodean, de amar, de verme crecer por dentro, de vencer al bichito interior que me boicotea de vez en cuando, de mirar hacia atrás y ver un rastro de belleza en las huellas que voy dejando, aunque sea tenue y nadie más lo vea.
Hoy es un miércoles diferente. Vacaciones en noviembre para estudiar y un motivo con una bonita sonrisa para no salir volando de aquí.
( suena snow patrol y me alegro de sentir así la música..y la vida..y a ti)