lunes, 6 de octubre de 2008

He ido tomando caminos. De los establecidos y de los que casi nadie toma. Eligiendo y dejándome llevar. Observándome en espejos que sólo eran almas tan confusas como la mía. He tomado decidiones irrevocables que rápidamente se desvanecían como motas de polvo bajo un huracán.
He adoptado posiciones en terrenos pantanosos hechos de fragilidad y materiales innombrables.
He buscado una fórmula para que todo cuadre. Un número entero sin decimales que pudiera escribir sobre cualquier superficie. La respuesta última a cualquier pregunta. La pregunta última que aniquilase todas las dudas posibles.
He huido y le he plantado cara a mi cobardía. He intentado construir un fuerte de solidez reuniendo todas mis inconsistencias y mis virtudes.
He deseado amar más allá de cualquier concepto envasado al vacío de lo que amar es. Lejos de lo que mi imaginación es capaz de inventar, de la tiranía de mis necesidades.
Amar desde el último reducto de mi corazón. Y entregártelo sólo porque eres tú. Porque te quiero.

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